Ética del docente
La deontología profesional hace referencia al conjunto de principios y reglas éticas que regulan y guían una actividad profesional.
La ética general de las profesiones se plantea en términos de principios: el principio de beneficencia, el principio de autonomía, el principio de justicia y el principio de no maleficencia.
La ética de un profesional se gesta desde la formación del mismo, por ello el docente debe actuar en esta etapa, y para realizar esta labor tiene que conocer de ética y cómo debe ser su comportamiento como docente.
La educación no puede reducirse a la generación de puro conocimiento. Debe integrar metas, fines y propósitos educativos dirigidos al perfeccionamieno humano. Cada individuo tiene su propio patrón de valores, por esto se hace imperativo que cada quien compatibilice sus valoes individuales con los valores expresados en los principios éticos.
Los códigos de éticas son instrumentos para orientar los actos humanos.
El docente deberá:

- Entender la educación como uno de los derechos humanos fundamentales.
- Impedir todo tipo de discriminación.
- Propiciar vigencia plena de los derechos humanos, la defensa del sistema democrático, la búsqueda permanente de la libertad, la justicia social y la dignidad, como valores fundamentales para el ser humano y para la sociedad en la cual participa.
- Concebir al alumno desde una perspectiva integral.
- Proceder con desinterés, lealtad, veracidad, eficiencia y honradez.
- Perfeccionar permanentemente sus técnicas de enseñanza, evitar la improvisación.
- Mantener una vida pública y privada ejemplar.
- Entender que su labor es de servicio público, y no de carácter lucrativo.
- Contribuir al desarrollo de la personalidad, la formación de ciudadanos aptos para la vida, para el ejercicio de la democracia, el fomento de la cultura y el desarrollo del espíritu de solidaridad humana.
- Fortalecer la confraternidad con sus colegas, mediante el respeto, trato cordial, tolerancia ante la diferencia de caracter y pensamiento, es fundamental por la convivencia en el ámbito de trabajo colectivo.
- Todos los docentes tienen como objetivo común el bienestar de los alumnos.
- Fomentar el amor y el respeto al trabajo.
- Inculcar a sus alumnos el espíritu de superación constante.
- El docente como asesor guardará el más riguroso secreto profesional de las confidencias de su alumno.
Estos son solo algunos de los deberes de los docentes. Las funciones que se le confían son de extraordinario valor para la colectividad y, como consecuencia, su tratamiento social y económico debe ser coherente con lo que se les exige, se espera de ellos que en desempeño de sus funciones, como rasgo distintivo, no prime el ánimo de lucro, sino una orientación encaminada al bien común.
El punto principal de referencia, base de la deontología de los profesionales de la educación, es el alumno.

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